AQUELLOS DÍAS
Las brumas del norte y del sur
me dejaron un poco Oeste
y así pasaron aquellos días,
navegaban todas las cosas,
Me fui sin duda a titular
de caballero caminante,
me puse todos los sombreros,
conocí muchachas veloces,
comí arena, comí sardinas,
y me case de cuando en cuando.
Pero sin querer presumir
de emperador o marinero
debo confesar que recuerdo
los mas amables huracanes
y que me muero de codicia
al recordar lo que no tengo:
lo rico que fui y que no fui,
el hambre que me mantenía,
y aquellos zapatos intrusos
que no golpeaban a la puerta.
Lo grande de las alegrías
es el doble fondo que tienen
y no se vive solo de hoy:
el presente es una valija
con un reloj de contrabando
nuestro corazón es futuro
y nuestro placer es antiguo.
Así pues fui de rumbo en rumbo
con calor, con frio y con prisa
y todo lo que no vi
lo estoy recordando hasta ahora,
toda las sombras que nadé
todo el mar que me recibía:
me anduve pegando en las piedras,
me acostaba con las espinas,
y tuve el honor natural
de los que no son honorables
No sé por qué cuento estas cosas,
estas tierras, estos minutos,
este humo de aquellas hogueras,
A nadie le importa temblar
con los terremotos ajenos
y en el fondo a nadie le gusta
la juventud de los vecinos,
Por eso no pido perdón
Estoy en mi sitio de siempre.
tengo un árbol con tantas hojas
que aunque no me jacto de eterno
me río de ti y del otoño.
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