DESPERTAR
Cada mañana, mientras el corrillo de esclavas
lo baña y unge,
el joven faraón narra a los sacerdotes sus sueños.
Son los consejeros los que insisten
en que, en su tejido y simbolismo,
( mejor que en la caparazón de una tortuga )
puede leerse el destino de la nación
- un destino grandioso por supuesto.
En la alberca la voz todavía aniñada del joven dios
se mezcla a las risas y aspavientos de las muchachas,
que no parecen caer en cuenta
de la importancia del momento.
Son jóvenes y traviesos ( la vida les es leve),
y los ancianos deben guardar paciencia,
porque nadie puede contrariar a su Señor.
No es la primera vez que la labor se dificulta.
¿ Como impedir que las carreras, los juegos de manos,
los pellizcos y caricias, no le hagan olvidar al faraón
sus responsabilidades?
Si se concentrara en lo suyo,
algo sacarían, pero el mozalbete
está en su despertar sexual
y prefiere los cariños a las razones de estado.
Copiado por Encarni
UNA VERDAD ME SEA DADA EN LO QUE ESCRIBO
Elkin Restrepo
ANTOLOGÍA PERSONAL