AMOR CIEGO
Arsenio Manila se salvo de la muerte por puro milagro. Su casa se incendio por el cortocircuito de un enchufe en el salón que se propago por todas las habitaciones. Incapaz de alcázar las escaleras, fue rescatado por un bombero cuando ya había perdido la conciencia a causa del humo. Como consecuencia de ello presentaba una cara desfigurada, sin rasgos ni parpados en el rostro, que le marco para toda su vida. Apenas tuvo amigos en el colegio y las niñas de la clase evitaban charlar con el porque les repelía su aspecto. Tras terminar un modulo de formación profesional de óptica , se dedico por entero a su trabajo. Ejercía como auxiliar en una clínica de oftalmología sin esperanzas de conocer íntimamente a ninguna mujer. Al practicar su oficio se fijo en que, a medida que acudían a la consulta veían peor, el rechazo que provocaba su presencia era menor. Así pues, se obsesionó con seleccionar entre las ciegas a su pareja. Lucia era muy simpática con el y era la que mejor lo trataba . Por eso la eligió para iniciar una relación Además, al contemplarla, tan indefensa, no podía evitar que se le acelerase el corazon y que notara palpitaciones en el pecho. quedaron un par de veces en una cafetería y una noche para cenar. El se enamoro locamente de ella y la mujer. que sabia descifrar el corazon de las personas sin verlas, solo con tratarlas, también
El jefe de Arsenio, el doctor Hibernan,. estaba reactualizando sus técnicas y, tras acudir a un congreso a Zúrich, quiso experimentar nuevos tratamientos que ya eran exitosos en otros países. Entre ellos el implante de retina u ojo biótico. Al descubrir Arsenio que una de las pacientes llamadas a ser operadas con esta nueva cirugía era Lucia y ante la posibilidad de que esta recobrase la visión, rescindió su contrato laboral, pidió el finiquito y se traslado de ciudad sin comunicar nada a su amiga. Lucia, decepcionada, al creer que la abandonaron por su ceguera ,al igual que otros se apartaron de ella en su momento, incapaces de asumir su incapacidad visual, nunca le perdonaría su ausencia precitada, sin despedida. Aunque recobro a los meses la vista, no lucho por su amor ni fue a su encuentro. De manera que siempre permanecería ciega.

