Memorias de África
Érase una vez una chica que en su casa vivía feliz. Y un chico que en la suya vivía feliz también.
Se conocían de antes; pero el chico poseía de más terreno; aunque ella podía pasear extensamente por la ciudad.
Lo probaba para ver si era digno. Pero decía que el caballero no daba la talla.
El caballero aprendía a sobrevivir como podía. Pero su amor le exigia demasiado.
A pesar de todo era feliz pensando que a lo mejor tenia otra vida.
Estaba contenta porque lo quería mucho y se ponía melosa y como una moto.
Entonces un día ella le dijo. Iré a tu casa a que me agasajes. Y a él dijo. Pues gracias amiga y señora; mis puertas están abiertas y a su merced.
Beso. Te quiero. Pero Yo creo que Tu y Yo no somos mucho de La Rosa de Alejandría. Noooooo.
A mí me encanta el Videojuego de La abadía del Crimen. Porque es un videojuego glorioso y muy divertido.
Mi Gloria. La Tuya. La nuestra.
Humberto
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