Un largo adiós
Que perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora .
El sol.
ya tras la línea lúcida
del horizonte,
tira de él,
lo reclama.
Pero
los pájaros lo recuerdan
con su canto
en las remas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo
dorado de su luz
sobre nosotros.
Sale luna y sigue siendo el día.
(IV. O tras luces)
Sacramento.
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