POEMA PARA MIRAR EL OTOÑO DETRÁS DE UNA VENTANA ATARDECIDA
Otoñalmente reducido, tras esta ventana atardecida, empujo mi mirada- encendida de crepúsculo-hasta
quebrar el paisaje.
¡ Y me resulta tan otoñal y triste!
Dejo volar mis ojos, como espejos de estío encorvado,
allá donde el horizonte se estrecha en un murmullo de
pájaros de luz.
¡ Y discurren tantos otoños por mis pupilas anegadas !
( Dobla el aire por las esquinas,
en una lengua encarcelada:
trance de palabra perdida
que silencia mi mirada).
Otoñalmente sugerido, tras esta ventana atardecida,
aprendo del callado árbol- extraño guardián del silencio-
i grita, ni se queja, ni presume...
¡ Encierras tanto misterio en el hondón de tu alma!
Ya es tu tiempo, amigo árbol ; anida el otoño en tus ramas.
Solo, de cuando en cuando, jalado por los vientos,
dejas escapar un suspiro - que huye como un verso -
por las artistas del invierno.
( Ya se han calmado las hojas,
líquidas de luna en su entereza.
Y entre el oro y el matiz que arroja,
lejos ese fleco de tristeza,
queda el alma arrogante
con crespón enjuto que señala
a una tierra jadeante
y a un cielo que presta alas).
ENCARNI
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