el príncipe azul
el mayor amante de todos los tiempos estaba allí otra vez
seduciendo sin problema ala inocente zerlina. mientras
el famoso dueto de Mozart la ci da rem la mano llenaba el
suntuoso teatro tenor y soprano se amaban comal elegante calidez
de sus voces
nadie prestaba atención el centelleo de los anteojos y un
murmullo contaste en la sala indicaban que la atención de la audiencia
no estaba en el escenario si no en el primer y mejor palco a la derecha
del escenario y justo encima de la orquesta profundamente
adornado de cupidos lazos de escayola el parco
estaba desde siempre reservado para la realeza
el estaba apoyado en la barandilla tallada de mármol con la
mitad de su cuerpo en la sombra inmóvil su rostro
inexpresivo bronceado por el sol.la luz del escenario se reflejaba en la
sortija con forma de sello que llevaba en el dedo y jugaba con los
Angulo patricio de su rostro. Una coleta recogía su larga cabellera rubia oscura
No hay comentarios:
Publicar un comentario