LA MUJER EN LA POLITICA.
Una democracia fuerte y vibrante solo es posible cuando el parlamento es totalmente incluyente de la población que representa. Sin embargo, los parlamentos no se pueden considerar incluyentes hasta que puedan jactarse de incluir la participación integral de las mujeres. El acceso de las mujeres al parlamento ha sido lento y desalentador. En 1975, las mujeres representaban el 10.9 por ciento de todos los escaños parlamentarios a nivel mundial. Después de más de treinta años de cauciones, prescripciones y persuasión, las mujeres ocupan menos del 18 por ciento de todos los escaños parlamentarios en 2008.
Personalmente, es cierto que es necesario una mayor participación de las mujeres en los parlamentos, si no de una perspectiva multilateral, basada en otra vertiente, pues es cierto que aquí, como en todo, el papel masculino se considera imprescindible, es decir, que la política dirigente de los gobiernos sólo resultará efectiva cuando no haga falta apelar a la igualdad de género, y el conjunto de las decisiones sean tomadas de manera equitativa, como algo imposible de ignorar.
Como es sabido, las políticas de mujeres se dedican al ámbito familiar, como en otras cuestiones o procesos , mientras las cruciales brillan por la ausencia femenina.Se propone, cuando no se exige, una dual y completa participación, para ganar los suficientes escaños parlamentarios, y trasladar la problemática de género a un asunto del pasado, porque sin paridad no hay espacio completo, ya que se trata de gestionar los conflictos todos a una, sin interpelar más alienar posiciones , pues se considera justo y ético.
Laura Carnevali Santigosa.
Enero 2026.


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