«El infinito en un junco»
Sin embargo, no siempre somos conscientes de hasta que punto nuestras palabras cotidianas y nuestras ideas políticas nacieron en aquel rincón del Mediterráneo inventaron la democracia, la filosofía, el teatro y la historia. Pero su invento mas silencioso y poderoso fue el libro.
Al principio, las palabras flotaban en el aire, ligeras y vulnerables al olvido. Dependían de la memoria de los hombres para sobrevivir. Un relato solo existía mientras alguien lo estuviera contando. Los libros nacieron cuando los seres humanos aprendieron a fijar la voz en la materia: primero sobre la piedra, luego sobre la arcilla, madera, cuero, papiro, pergamino y de papel. Cada cambio de soporte fue una revolución nuestra mente.
Los libros nos salvan del olvido. Gracias a ellos, un ser humano que vivió hace miles de años puede hablarnos al oído hoy mismo. Nos permiten viajar en el tiempo, cruzar las fronteras del espacio y sumergirnos en la mente de un desconocido. Una bibliotecas el mapa de todo lo que el ser humano ha sido capaz de imaginar.
Fragmento de «El infinito en un junco» de Irene Vallejo.
COMPARTIDO POR SORAYA

No hay comentarios:
Publicar un comentario