El señor zorro bajó una mañana de la colina. Por el camino halló una serpiente, que le preguntó por el camino más corto a la gran encina. Pero bajo la gran encina estaba la madriguera del señor zorro, por lo que éste le indicó un camino distinto. Metió a la serpiente en unos zarzales, y así libró su madriguera de la ingrata presencia de la serpiente.
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